sábado, 17 de mayo de 2008

EJEMPLO DE UNA LECTURA


El siguiente ejemplo está tomado de una consulta que hizo una hombre adulto, que mantiene un trabajo independiente relacionado con el comercio, además de un socio que le ayuda activamente y del cual desconfía acerca de su honradez con las finanzas. Su pregunta se relaciona con un nuevo proyecto y si debe darle participación a este socio en dicho negocio.
Se usa el Tarot de Marsella en la versión restaurada de Jodorowsky y solo los arcanos mayores.
Las cartas que salen luego de barajar el mazo son las siguientes: El Colgado, El Mago y El Loco.
Lo primero que debemos de responder al consultante es acerca de su sospecha sobre las malas artes de su socio. Entonces si vemos el conjunto de cartas, con gran pasividad de las exteriores, nos queda el Mago con toda su capacidad de hacer trucos e ilusiones que lo relacionan con el fraude y el engaño. No olvidemos que el mago está relacionado con el dios griego Hermes o Mercurio, que dentro de sus atribuciones estaba la de ser el dios de los ladrones. Por lo tanto las sospechas de nuestro consultante son veraces. Ahora mas importante que esto, es la actitud que tiene nuestro consultante frente a esta situación. Pues si nos detenemos a pensar en el tipo de ilusionismo que hace el mago nos daríamos cuenta de que en el fondo su público siempre sabe que su magia es solo eso, ilusiones, trucos y rapidez en los movimientos, por lo tanto hay un acuerdo tácito, una cierta complicidad en esta situación, que aunque inconciente, no por eso deja de ser dañina.
Si bien el Mago sería la carta que representa al socio, las otras dos representan a nuestro consultante, y el Colgado y el Loco son dos rostros de la misma moneda o mas bien dicho del mismo arquetipo. La primera nos remite a una actitud muy pasiva, la de dejar hacer a otros el propio trabajo en este caso o la de sentirse de manos atadas, cosa que en este caso parece no corresponder frente a esta situación de abuso de confianza. El Colgado nos remite además al arquetipo de la Víctima y eso es lo peligroso de esta situación. Nuestro consultante se presenta como alguien débil e impotente, como invitando al abuso, a no tener claro los límites de lo tuyo y lo mío. Por otro lado el loco se relaciona con el dios Dionisos, que en el mito es el dios que siempre terminaba víctima de sus seguidores, literalmente despedazado e ingerido como alimento. Esto refuerza aquella impresión de que el consultante se ofrece como víctima y alimento de su socio, el cual seguramente, mas allá del dinero, se ve impulsado a querer algo especial que reconoce inconcientemente en el dueño de estas empresas. El Loco además nos da la idea de plantearse como niño en circunstancias en que la relación es entre adultos. Todas estas impresiones nos hacen sugerir a nuestro consultante que él, de forma inconciente, ha colaborado en esta situación de fraude por una actitud inadecuada frente a sus propios negocios.
¿Cuál sería la solución ofrecida?....no es necesario sacar mas cartas, ellas mismas nos sugieren lo que hay que hacer...
El Colgado y el Loco, no desean tocar la tierra, se empinan hacia el cielo de los ideales, saltando o sosteniendose de un madero. Esto nos lleva a pensar en aquellas personas que sienten que el mundo material y del dinero es un mundo inferior y de pasiones bajas. Tal vez el mago es la nueva actitud que nuestro hombre en cuestion debe "retomar"...y decimos re-tomar ya que es una actitud de él mismo, pero proyectada en su deshonesto socio. Debe entonces plantearse como el Mago, descubrir su propio potencial para la magia y la ilusión. Con sus pies bien puestos sobre tiera firme, abandonar los sentimientos de sentirse especial, valorar el dinero y los bienes materiales como símbolos de construcción y desarrollo personal. Descubrir que al igual que el mago, tiene en su mesa de trabajo todos los materiales como para extenderse en todas las direcciones que desee...y finalmente sugerirle que al igual que la imagen de este prestidigitador, la moneda que tiene en la mano no es solo para acumularla, sino para transmutarla en una nueva sabiduría.